El cambio climático ha generado fluctuaciones extremas de temperatura y precipitaciones, resultando en condiciones de humedad ideales para la proliferación fúngica. Los productores se enfrentan ahora a brotes fúngicos atípicos en regiones históricamente secas y frescas.
Para hacer frente a estos desafíos, la investigación se ha centrado en fungicidas con mecanismos de acción selectivos, capaces de detener la diseminación de las esporas sin afectar a la fauna beneficiosa ni dejar trazas químicas prolongadas en el suelo.
La combinación de fungicidas eficientes junto con tecnologías de monitoreo en tiempo real del clima permite aplicar tratamientos de forma preventiva, reduciendo el volumen de químicos utilizados y asegurando cosechas sanas y productivas en tierras altas colombianas.